Industria

Huelga en proveedor de GM amenaza producción de pickups

La huelga en Dauch entra en su segunda semana y aumenta la presión sobre GM y su cadena de suministro.

Huelga en proveedor de GM amenaza producción de pickups

La huelga en la planta de Dauch Corp., uno de los principales proveedores de ejes para las camionetas de General Motors, entró esta semana en una fase crítica al cumplir más de siete días sin que las negociaciones entre la empresa y el sindicato United Auto Workers (UAW) logren avances definitivos.

El conflicto involucra a cerca de 1,000 trabajadores representados por la sección local 2093 del UAW en Three Rivers, Michigan. De acuerdo con el comité negociador sindical, las conversaciones continúan, pero persisten diferencias importantes en materia salarial y condiciones contractuales.

Josh Jager, presidente del comité de negociación, acusó a la empresa de retrasar el proceso con propuestas poco productivas, aunque reconoció que ambas partes siguen intercambiando ofertas. Por su parte, Dauch aseguró que mantiene un diálogo constante con el sindicato y busca alcanzar un acuerdo competitivo para ambas partes.

UAW

Dauch suministra ejes y otros componentes esenciales para las pickups medianas y de tamaño completo de GM, vehículos que representan una parte fundamental de las ganancias del fabricante estadounidense. Fuentes consultadas por Reuters señalaron la semana pasada que GM contaba con aproximadamente dos semanas de inventario para mantener sus líneas de producción operando con normalidad.

Hasta ahora, General Motors no ha reportado interrupciones en ninguna de sus plantas. Sin embargo, si el conflicto se prolonga, la presión sobre la cadena de suministro podría aumentar rápidamente, especialmente en un momento en que la industria automotriz estadounidense intenta estabilizar la producción tras varios años marcados por escasez de componentes y conflictos laborales.

El origen de la disputa se remonta a la crisis financiera de 2008, cuando los trabajadores aceptaron reducciones salariales para preservar empleos. Desde entonces, el salario máximo en la planta apenas ha aumentado cuatro dólares por hora, hasta los 22 dólares actuales. El sindicato busca elevar esa cifra a 30 dólares por hora para 2030, argumentando que los empleados merecen participar de los beneficios obtenidos por la industria durante los últimos años.

Por ahora, el reloj corre tanto para la empresa como para GM. Si no se alcanza un acuerdo pronto, uno de los modelos más rentables del mercado estadounidense podría enfrentar problemas de abastecimiento.